ENGAÑADO POR LOS DEMONIOS!

 

Texto Bíblico Clave:

 

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1 Timoteo 4:1).

 

La Primera Mentira Diabólica:

 

Desde la creación de los primeros padres humanos, el Diablo ha buscado engañar a los hombres con sus doctrinas mentirosas. Adán y Eva fueron engañados por “la serpiente” (una figura de Satán) con la doctrina de la inmortalidad inherente: “De seguro que no moriréis”. La doctrina de la reencarnación refleja este principio diabólico en todos sus aspectos. Hoy millones de llamados “cristianos” dan por cierta esta doctrina oriental pagana, sin saber que contradice a la doctrina cristiana de la resurrección de los muertos en el día final. Este es sólo un ejemplo de entre miles de doctrinas.

 

Emmanuel Kant y D. Hume:

 

No fue sino hasta que apareció el filósofo alemán Emmanuel Kant (1724-1804) que realmente se produjo una revolución en el pensamiento humano. Antes que él la filosofía clásica estaba basada sobre el proceso de ANTITESIS, que significaba que el hombre pensaba en términos de “causa y efecto”. Esto quiere decir que si “A” es verdad, entonces lo que no era “A” no podía ser también verdad.

 

De acuerdo a la filosofía clásica los valores eran ABSOLUTOS, tanto en el conocimiento como en la moral. Por ejemplo, hablar la mentira es malo (un principio absoluto), o el cometer incesto es una perversión (otro principio absoluto), por citar dos ejemplos. Así, antes de Kant, se podía razonar con la gente en base a la “causa y efecto”. Sin embargo, Kant comenzó sus críticas sobre si la gente podía aceptar cosas que estaban más allá de los sentidos. Él propuso que nadie puede conocer algo sino por la experiencia. Por tanto, Kant no encontraba base para aceptar absolutos. Este filósofo, junto con el filósofo inglés D.Hume (1711-1776), sentaron las bases del llamado “Agnosticismo” ( del griego “a” negación, y “gnósticos”, capaz de conocer; por tanto, “incapaz de conocer”, incognoscible). Los agnósticos nos dicen que es imposible afirmar que el mundo exterior existe o no existe.

 

Hegel:

 

Casi al mismo tiempo aparece el filósofo Hegel (1770-1823) quien decía que un hecho o idea (TESIS) obrando en contra de otro hecho (ANTITESIS) produce un nuevo hecho (ANTITESIS). Esta filosofía fue la base para la economía comunista de Karl Marx y del Nacional Socialismo de Hitler. Hegel glorificó el Estado. Él dijo que el Estado no tiene que obedecer leyes morales, ni que los gobiernos tengan que mantener sus acuerdos. Hitler siguió esta filosofía Hegeliana, cuando recordamos las veces que el líder Nazi violaba sus acuerdos.

 

Para Hegel todo es relativo. Cuando él introdujo la base filosófica para las cosas relativas y rechazó los absolutos, él literalmente alteró el curso futuro del mundo. En el pensamiento del relativismo, uno trata con lo subjetivo, donde causa y efecto no tienen parte. El relativismo se basa sobre lo cambiable. Para Hegel la verdad final o causa final no tiene necesidad de ser. Por tanto, para Hegel, ni Dios ni sus leyes tienen sentido. En consecuencia, ya nos podemos hacer una idea del gran daño que hizo también este filósofo al pensamiento de los valores absolutos. El mundo se fue a la deriva, y la moral se convirtió en algo relativo y subjetivo.

 

Soren Kierkegaard:

 

Luego aparece el filósofo Danés Soren Kierkegaard, quien es el padre del existencialismo. En sus escritos abiertamente rechaza la fe cristiana. Él creyó que el hombre llega a un punto en su vida donde concluye que su vida no tiene sentido ni que hay razón para la verdad.

 

Karl Marx y F.Engels:

 

También aparecen Karl Marx y F. Engels, quienes creyeron que la lucha de clases eliminarían la causa de todos los conflictos en la sociedad. Ellos creyeron que la causa de todos los males, luchas y guerras humanas se puede trazar a un mal terrible---LA PROPIEDAD PRIVADA. Si la clase oprimida destruye a la clase dominante, entonces no habrá porqué pelear y todos vivirían felices. Marx creyó que la clase dominante, que tenía propiedades, usaba la religión para consolidar su poder y suprimir a la clase explotada. Por eso el llamó a la religión: “El opio del pueblo”. De modo que el marxismo pretendió destruir los valores cristianos, en particular, con su filosofía materialista. Para Marx y Engels el materialismo es el principio y el fin de la realidad. Los comunistas llegaron a aceptar que todo en existencia vino como resultado del movimiento incesante entre las fuerzas de la naturaleza (¿?).

 

Charles Darwin:

 

Luego aparece la figura de Charles Darwin y su teoría de la Evolución de las Especies. Su teoría en forma simple dice que las cosas vivientes aumentan más rápidamente de lo que la gente cree. La tierra no puede proveer habitación y alimento para todas las crías de estos seres vivos; entonces los miembros de cada familia compiten para tener la oportunidad de vivir. Esta competencia trae lo que se llama una selección natural, o la preservación de esas formas de vida mejor adaptadas para sobrevivir a la lucha por la supervivencia. En esencia, esta es la creencia que formas menores avanzan a formas mayores en esta lucha por la existencia. Cuando Darwin tomó sus teorías de los reinos animales y vegetales y lo transfirió a los hombres, la cosa cambió radicalmente para la filosofía y la religión cristianas. La evolución comenzó a reemplazar a la creación Divina.

 

Los hombres han sido educados para aceptar la popular teoría de la “evolución” en lugar que la creación de Dios. Es decir, el creer en la evolución es estar de acuerdo con la ciencia, en tanto que el aceptar la creación es sinónimo de ignorancia o estupidez. En las escuelas y universidades se enseña la teoría de la evolución como si fuera una verdad demostrable e indiscutible como que 1+1=2. Los niños y los jóvenes crecen y se educan creyendo que la Biblia es una fábula más, y que Dios no nos creó sino que vinimos al mundo por el azar, así nomás sin ninguna intervención divina. Otros, como Thailard de Chardin, creyó---en el mejor de los casos---que Dios estuvo detrás de la evolución, dando, por así decirlo, la materia prima para que evolucionase y se formara la vida más compleja en la tierra. Pero Chardin seguía invalidando el Génesis en su totalidad.

 

La evolución sostiene que la vida fue primero simple, y con el correr de los millones de años esta se fue haciendo más compleja e intrincada hasta llegar a su máxima expresión en el hombre de hoy. Es decir, que para los ateos evolucionistas no hubo un diseño por parte de Dios, sino que todo se originó por el azar, a partir de células o microorganismos del mar.

 

Esta teoría, iniciada por Carlos Darwin, hizo mucho daño a la fe cristiana, y consecuentemente, a nuestra sociedad cristiana basada en los principios bíblicos que se fundamentan en la aceptación de un Dios Padre Creador y sustentador de todo lo visible e invisible. Las normas de ética que rigen la familia se vinieron abajo con la negación de Dios como el responsable de la vida y de la creación en general. Las leyes de Dios se hicieron obsoletas, el amor por los demás se trastocó. Ya no se le veía al prójimo como un hermano de un mismo padre, y de un mismo Dios, sino como un medio, como algo para usarse y explotarse para el beneficio propio.  Hoy se sabe que la teoría de Darwin adolece de serios defectos y muestra grandes desaciertos científicos. Se sabe, por ejemplo, gracias al  microscopio electrónico, que las células son súper complejas, y que encierran grandes maravillas, comenzando con los genes. Darwin no tuvo la suerte de conocer los grandes secretos que encierran las células humanas, supuestas “simples” por él hace  casi siglo y medio.

 

Sigmund Freud:

 

Después aparece el sicoanalista Sigmund Freud, quien nace a mediados del siglo pasado en Austria. Él estuvo muy “atraído a las ideas de Darwin porque ofrecían la perspectiva de un extraordinario avance en el conocimiento humano.”

 

Freud fue un ateo, y el fundador del psicoanálisis. Sus ideas, enseñanzas, conceptos del inconsciente han venido a ser tan fundamentales en la actitud mental del siglo XX que “sin ellos la vida moderna es incomprensible.”

 

Freud define el psicoanálisis como el “método de tratamiento de aquellos que sufren de desordenes nerviosos.” La doctrina que promueve este tipo de tratamiento está basada sobre los puntos de vista de Freud sobre la naturaleza humana---puntos de vista que han formado la base para la sociedad permisiva en la cual vivimos hoy.

 

¿Qué Creía Freud? Que la raza humana está motivada principalmente por el placer; todo comienza y termina en el sexo. El hombre---creía él--- está reprimido por la sociedad para el cumplimiento de su inconsciente deseo de gratificación de sus deseos eróticos; esta represión---creía él---hace al hombre infeliz. La consecuencia del conflicto entre nuestro instinto de búsqueda de placer y la represión ejercida por la sociedad es la neurosis.

 

Para Freud no hay ningún propósito para la existencia humana. No hay ninguna meta en la presencia humana en la tierra, No hay Dios...y si esto es así, entonces hagamos todo, pues todo está permitido.

 

Freud estableció firmemente las bases de la extrema permisividad, como parte de la forma superior de la conducta humana, en la cadena de la evolución del hombre. Pero como era de esperarse, las ideas freudelianas crearon el caos moral en todo el mundo, y una rebelión hacia todo aquello que tenía que ver con Dios y la religión. Sin el concepto de ‘pecado sexual’ los esposos bien podrían compartir sus parejas, tener varias mujeres al mismo tiempo, practicar la homosexualidad, la zoofilia, la violación, el incesto, la necrofilia, y toda forma de perversión sexual para “evitarse la neurosis”. Los llamados Hedonistas (del griego Hedone=placer) encuentran en Freud un aliado importantísimo para justificar su conducta permisiva y lasciva. En los Estados Unidos, como en muchas partes del mundo, las ideas de Freud han conducido realmente a la neurosis a los Hedonistas en vez de curarlos de ella. El SIDA, el Herpes Genital, la Sífilis, la Gonorrea, los abortos, las violaciones y los hijos indeseados, etc., han vuelto y millones de personas en neuróticas de verdad.

 

¿Dónde está la Verdad de la Vida?:

 

Millones de personas han caído en el error de las filosofías de hombres impíos y necios. La Biblia afirma que sólo el necio puede decir que Dios no existe, y que todo ha venido a existir por el azar. Por otro lado, el apóstol San Pablo razonó en cuanto a la existencia de Dios de esta manera: “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.” (Hebreos 3:4). Esta verdad sencilla pero fundamental lo puede entender hasta un niño de tres años. Alguien tuvo que haber creado este magnífico “reloj” que es el universo. Los filósofos se han desviado de la verdad enseñando doctrinas de demonios.

 

Ya las falsas filosofías de la vida estaban en acción en pleno nacimiento del cristianismo. Los cristianos tuvieron que lidiar con hombres que promovían huecas filosofías que contradecían la verdad del evangelio de Jesucristo. San Pablo tuvo que advertirles a sus hermanos en la fe con estas palabras: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los  rudimentos (principios) del mundo, y no según Cristo.” “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas...” “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” (Colosenses 2:8; 2 Timoteo 4:3,4; Hebreos 13:9; 1Timoteo 4:16; 2 Tesalonicenses 2:15).

 

Como vemos, San Pablo, un gran apóstol del Señor, nos previno en contra de las filosofías y doctrinas foráneas, y antibíblicas. Los filósofos más destacados y reconocidos estaban andando en tinieblas espirituales, siendo engañados por los demonios y sus doctrinas. Ellos, por supuesto, no lo sabían.

 

San Pablo encontró el sentido de la vida en Jesucristo. Él dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13). También dijo: “Porque para mi el vivir es Cristo, y el morir ganancia.” (Filipenses 1:21). Sí, Pablo encontró finalmente la razón para qué vivir y morir. Muchos filósofos no llegaron a encontrar el verdadero propósito para sus vidas. Vivieron atormentados y sin rumbo en sus vidas, sin saber nada y sin tener ninguna esperanza para sus vidas.

 

¿Dónde están Marx y Engels con sus doctrinas materialistas? El comunismo ha resultado ser una utopía, una falsedad, una mentira. Hoy pocos son los que creen en sus promesas de un mundo más justo a través de esa filosofía. Y, ¿Qué diremos de Freud? ¿Daremos rienda suelta a nuestros instintos para escapar de la “neurosis”? Hoy los sicólogos reconocen que se necesita un freno moral para nuestros instintos. Imagínese que matemos al vecino porque cuadró mal su auto, o que violemos a una niña porque el instinto nos “impulsó” a hacerlo, a fin de no caer en la neurosis. Poco falta que nos volvamos en unos animalitos si seguimos las instrucciones de estos “pensadores filosóficos” contemporáneos. Y que diremos de Darwin y su teoría de que descendemos de criaturas inferiores o del mono. Muchos han creído eso y han justificado sus males diciendo que su “instinto animal” los impulsó a hacerlos. Ahora se dice que los hombres no son más que meros “animales racionales”, pero que de ninguna manera son---como dice la Biblia---de la misma imagen y semejanza de Dios.

 

Pero como Pablo dijo, la verdadera razón de su existencia era Cristo, pues él supo en quien había creído---¡En el divino Hijo de Dios! Jesús, pues, puede dar sentido a la vida de los hombres, y responder a la interrogante de nuestra existencia en este mundo. Si Jesús sabía para qué había nacido hace dos mil años: ¿Por qué no podría saberlo usted  también?

 

Nacidos Para Regir el mundo Venidero:

 

Jesús supo para qué había nacido hace dos milenios---¡Y se lo reveló al procurador Poncio Pilato! Lea usted el diálogo entre Cristo y Pilato: “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO, Y PARA ESTO HE VENIDO AL MUNDO...” (Juan 18:37). Sí, Jesús supo para que nació y para qué vino al mundo: ¡Para ser el Rey del planeta!. Él va a establecer un gobierno mundial de justicia y de rectitud cuando regrese por segunda vez al mundo. Pero él no gobernará solo. Él está llamando a personas de todas las naciones para que se le unan a su causa, obedeciendo las reglas que él exige. Él está eligiendo a sus corregentes para que le ayuden en la administración de la nueva sociedad que él va a implantar muy pronto. Tales elegidos deben mostrar---ahora---lealtad, probidad, rectitud, fidelidad, humildad, moralidad. perseverancia, santidad, y todas las virtudes cristianas que los harán merecedores de ingresar a ese reino o gobierno prometido. San Pablo afirmó: “...Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de Dios.” (Hechos 14:22). Y Jesús les dice a sus seguidores leales: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí” (Lucas 22:29).

 

Los Cristianos Tienen la Esperanza de Resucitar:

 

Alguno dirá, ¿cómo se va a heredar el reino si todos vamos a morir algún día?. La respuesta es que los muertos en Cristo resucitarán primero para recibir cuerpos glorificados o inmortales en la segunda venida de Cristo (1 Corintios 15:52-54). ¿Y por qué tendríamos que esperar la Segunda Venida de Cristo? Pues, “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” (l Corintios 15:50). Jesús, al volver, transformará a los creyentes vivos y muertos y les dará---simultáneamente---cuerpos inmortales para que puedan heredar su reino incorruptible e inmarcesible (Mateo 25:31-34).

 

Usted puede Ser un Elegido si Responde al Llamado Celestial: 

 

Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20,21). ¿Responderá usted a su llamado para participar en su trono de su reino? ¡Usted tiene la última palabra!

 

 

 

 

 

 

 

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